Los principios de aplicación de la tecnología educativa respecto a la diversidad deben facilitar la integración social del alumno con discapacidad. Para ello, deben servirse de los recursos tecnológicos como elementos de ayuda y apoyo, con la debida adecuación al nivel  y competencia del alumnado. Tanto escuela como sociedad debe dirigirse hacia la Inclusividad, que es el principio que mejor engloba cualquier atención a la diversidad.

Partiendo desde su motivación, el aprendizaje debe resultar del todo significativo, un proceso que sea activo, que favorezca tanto la autonomía e independencia del alumno; que le permita desenvolverse, por otro lado, en situaciones de trabajo cooperativo o en grupo (con el fin de incrementar la socialización y la comunicación con sus iguales). Asimismo la autocorrección de sus actividades y trabajo le permitirá comprobar sus propios resultados con la posibilidad de repetir los ejercicios las veces necesarias si con ello refuerza los aprendizajes.

Según las conclusiones establecidas en las “Jornadas sobre Accesibilidad y Nuevas Tecnologías: Un mercado abierto” celebradas en Madrid, en 2002, se puede afirmar que:

  • Las Nuevas Tecnologías son un medio de integración social.
  • Las Nuevas Tecnologías deben ser “beligerantes” para disminuir las diferencias.
  • Los desarrollos tecnológicos deben facilitar la accesibilidad.
  • La tecnología debe ser accesible.
  • La Nueva Economía también debe ser accesible.
  • La Sociedad del Conocimiento es la “revolución” del siglo XXI.
  • Entre los retos de la Sociedad de la información destaca que nadie debe quedar excluido de las ventajas y beneficios que ofrecen las Nuevas Tecnologías.
  • Las organizaciones de personas con discapacidad deben aportar su experiencia para elaborar planes y  proyectos tecnológicos de integración.
  • Todo el mundo se puede beneficiar de las tecnologías pensadas para personas con discapacidad.